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Contenedor de RSU artesano
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En una primera fase, la gestión era la tradicional; la población de zonas rurales gestionaba por si misma los residuos y en los núcleos urbanos principales se implantaban recogidas municipales limitadas.
Cada municipio tenía su vertedero, generalmente en un fondo de barranco, cuya única gestión consistía en incendiarlos periódicamente. La problemática, hasta los años 70, era mínima. La sociedad palmera generaba pocos residuos dados su nivel de vida y la inexistencia de comercio o industria de volumen significativo. Además, existía aún la cultura del “aprovechamiento” y se reutilizaban envases, textiles, etc.
El nivel de aprovechamiento de los residuos orgánicos era muy alto, especialmente en las zonas rurales (casi todas) mediante el autoconsumo para animales propios (gallinas y cerdos, básicamente), con aprovechamiento de los estiércoles, pero incluso en los cascos urbanos existían sistemas de recogida selectiva (el “barril del cochino”) Los envases no constituían problema; buena parte de las ventas era al granel, no se utilizaban bolsas desechables y los envases se reutilizaban o, como las botellas de vidrio, se retornaban al envasador. En las zonas rurales existían muchos vertederos “privados”, de escaso volumen y en terrenos propios, que se quemaban periódicamente sin impacto importante.
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